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¿Los batidos de frutas pueden detoxificar tu cuerpo?

Autor: Herbalife Nutrition

Nos gustaría comenzar este artículo con una explicación científica bastante sencilla de comprender. El cuerpo humano es una maquinaria compleja que desarrolla diversas funciones, las cuales permiten que nuestro cuerpo funcione de manera adecuada. Por ejemplo, el corazón se encarga de bombear la sangre oxigenada y con nutrientes por todo el organismo, el hígado se encarga de eliminarlas toxinas o sustancias dañinas para el organismo y convertirlas en productos menos reactivos y peligrosos para el cuerpo. Por último, los riñones tienen la capacidad de filtrar los desechos presentes en la sangre y eliminarlos a través de la orina (Moore, et. al, 2009).

Sabiendo esto, podríamos pensar que el organismo es tan sabio y maravilloso que puede deshacerse de las toxinas y desechos metabólicos, por sí mismo. Entonces, ¿Por qué necesitamos de sustancias externas a nuestro organismo para desintoxicarnos? La respuesta es muy sencilla, la necesidad de incluir sustancias antioxidantes en nuestra dieta apoyará y favorecerá las funciones de detoxificación de nuestro organismo. A continuación, te detallaremos un poco de información de cómo los alimentos podrían ser de gran ayuda para los procesos de detoxificación.

¿Las frutas y verduras podrían ayudar a detoxificar el organismo?

Si bien el organismo tiene sus propios medios de detoxificación, incluir frutas y verduras a nuestra alimentación permite que ingiramos antioxidantes que ayudarán a que nuestro cuerpo se deshaga de desechos metabólicos, específicamente los conocidos como radicales libres, los cuales en exceso pueden desencadenar graves daños sobre la salud del individuo.

Por su parte, los radicales libres son moléculas que tienen uno o más electrones desacoplados en su orbital de valencia y son capaces de existir independientemente. Son átomos o moléculas producidas a partir de los procesos metabólicos normales que ocurren en el cuerpo. Además, el número de radicales libres puede verse aumentado por diversos factores como: la exposición prolongada a los rayos UV, por consumir alcohol y tabaco, por mantener una dieta inadecuada, sedentarismo, entre otros factores. Cuando existe una cantidad excesiva de radicales libres en nuestro interior, el individuo es más susceptible a desencadenar diversas patologías. De modo qué, los radicales libres podrían ser capaces de afectar nuestras células y hasta podrían ejercer efectos negativos en la estructura del ADN, lo que lleva a distintos padecimientos (Aguilera, et. al, 2007; Mahan, et. al, 2017). 

Una gran parte del daño que se produce sobre los tejidos es por acción de los radicales libres, mayor aún, cuando nuestro organismo no tiene suficientes moléculas antioxidantes en su interior que puedan actuar como sustancias neutralizantes para detener el efecto negativo de los radicales libres. Con base en esta idea, mientras más antioxidantes sean consumidos a través de la dieta, mayor será la protección de las células, órganos, tejidos y sistemas ante el efecto negativo que un exceso de radicales libres podría provocar.

Otros beneficios de incluir frutas a la alimentación:

  • Las frutas contienen carbohidratos simples: Es decir, proveen una fuente de energía de rápida utilización. Por ejemplo, podrías consumir una fruta por la mañana para asegurar tener suficiente energía para iniciar tu día. Otro ejemplo bastante común es que, en las dietas enfocadas para mejorar el rendimiento del deportista, se incluyen carbohidratos de rápida absorción. Muchas veces podemos observar que las bananas son alimentos comunes que se suelen prescribir para consumirlos antes o después del entrenamiento. Esto se da con la finalidad de tener suficientes reservas de energía antes de entrenar o recuperar los carbohidratos perdidos durante el ejercicio. No obstante, la recomendación de ingerir plátanos antes del entrenamiento se da porque es un carbohidrato simple bajo en fibra, por lo que su consumo no genera malestares gastrointestinales en el deportista (Williams, et. al, 2015; Mahan, et. al, 2017).
  • Las frutas son alimentos ricos en micronutrientes: Dentro de su composición nutricional podemos encontrar una gran variedad de vitaminas del complejo B, vitamina C y algunos minerales. Así mismo, el consumo de frutas promueve el balance hidroelectrolítico. Puesto que, las frutas están compuestas por altos niveles de agua y minerales que intervienen de manera positiva sobre nuestros niveles de hidratación (Mahan, et. al, 2017).
  • Algunas frutas aportan altas cantidades de fibra: Este punto podría subdividirse en tres partes, ya que la fibra presente en la fruta tiene diversos efectos en el vaciado gástrico y tránsito intestinal; y a su vez impacto sobre la microbiota intestinal.
  • Ralentiza el vaciado gástrico: La fibra soluble presente en los alimentos, por ejemplo, la que compone a las mandarinas y/o las moras, nos permitirá sentirnos saciados por más tiempo, ya que se caracteriza por retrasar el vaciado gástrico. Gracias a este factor, las frutas que poseen fibra soluble podrán permitir que disminuyamos las veces que consumimos alimentos a deshora y con ello nos mantengamos en un peso saludable (Aguilera, et. al, 2007).
  • Mejora del tránsito intestinal: En este caso, el tipo de fibra que nos ayudará a mejorar el tránsito intestinal será la fibra insoluble. Ya que, al ser resistentes a la degradación durante todo el proceso digestivo, en el colon lucen intactas. En fisiología humana normal, podemos observar que, en la última porción del tubo digestivo, se realiza la mayor parte de la absorción de agua. Por este motivo un alto consumo de fibra insoluble puede afectar negativamente al individuo cuando no se ingieren suficientes líquidos. Pudiendo desencadenar cuadros de estreñimiento (Aguilera, et. al, 2007).
  • Actividad positiva sobre el microbiota intestinal: Además de ejercer mejora en el tránsito intestinal, la presencia de fibra soluble e insoluble tiene la capacidad de servir como “alimento” para las bacterias benéficas presentes en el tracto gastrointestinal. De esta manera, se promueve la colonización de bacterias benéficas y a su vez su proliferación.

Por su parte, la microbiota intestinal tiene una gran importancia sobre la salud de los seres humanos. En vista que, las bacterias benéficas, principalmente en el colon, pueden influir en la inmunidad, ejercer beneficios sobre el control de peso y la sensación de hambre, y puede servir como un agente protector ante enfermedades no transmisibles o de carácter inflamatorio, entre otros beneficios (Mahan, et. al, 2017).

 

Referencias bibliográficas:

Moore, K. L., & Dalley, A. F. (2009). Anatomía con orientación clínica. Ed. Médica Panamericana.

Aguilera, C. M., Barberá, J. M., Díaz, E., Duarte, A., Gálvez, J., Gil, A., & Zarzuelo, A. (2007). Alimentos funcionales: Aproximación a una nueva alimentación. Coordinadores: Barberá JM, Marcos A. Ed: Dirección General de Salud Pública y Alimentación.

Kathleen, L. Raymond, J. (2017) Krause dietoterapia. Editorial Elsevier.

Williams, M., Anderson, D. Rawson, E. (2015) Nutrición para la salud, la condición física y el deporte. Paidotribio. 2da Edición.